miércoles, marzo 09, 2005

Bufalo no puede dormir, no puede dormir


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No importa el número de veces, es imposible acabar sin soltar una lágrima, no se puede permanecer impasible ante la historia de George Bailey.



El hado de George, le impide salir de su pueblo, recorrer el mundo, ser arquitecto... Está atrapado en Bedfor Falls. Potter es peor que Alvarito y al final se la lia con los 8000 dólares que pierde su tio, el solo ve como salida el suicidio, y entonces aparece el angel de segunda clase Clarence y le hace ver que la vida de una persona por muy insignificante que ella sea puede cambiar el destino del mundo en una especie de "efecto mariposa". Y al final todo se arregla, sus amigos le dejan el dinero, y a llorar a lágrima viva....



Es magistral la actuación de James Stewart, es emocionante ver como puede llegar a cambiar un hombre, de ser un simpatico joven, al desquiciado del día de nochebuena....






Lo dicho, me hace llorar a lágrima viva. Me gusta mucho y me emociono, es genial

domingo, marzo 06, 2005

Estrenándome

Hola, concofrades. Soy La Tierra, usurpando por una noche el parato de El Feo. Me ha gustao mucho leer (llevo aquí dos horas) todas las chonchás y mariconás que lleváis escritas desde el verano, sobre todo las de El Gasolinero. Mu inspirao, la verdad. Me recuerdan reflexiones de Peter Handke o de Buckowski.

Espero no desmerecer la ocasión. Ya casi no me acuerdo de la primera vez que me enganché a esto. Era por el 97, y aquello no se llamaba Interné, sino Infovía, y era un poco cutre, pa quien lo recuerde. Tan harto quedé, que hasta la fecha no me he arrimao, salvo para escribir y otros menesteres, a estos cacharros.

Bueno, pa´empezar, propongo como emblema de la Cofradía un pellejo de cordero en pose de despatarre, y debajo un caldero acompañao de un cucharón y una cheira de Albacete cruzados, como manda la Heráldica. Y si os parece demasiao fisno, ponemos la cabeza de El Patato coronada con gorro de guisandero y los trastos de matar en plan columnas de Hércules.

Respecto a la tan traída y llevada crisis de los 40, que parece aquejarnos a más de uno, ¿no es hora ya de que nos riamos un poco de nosotros mismos? Nadie se va a quedar aquí de simiente, y, en mi humilde opinión, reir debería ser como mear o cagar, algo que no podemos dejar a otro que lo haga por nosotros. Os recomiendo que leáis, a propósito, La Balada del Abuelo Palancas, de Félix Grande. No es porque sea de un tomellosero, ni porque transcurra en el pueblo, pero es uno de los libros con más sabiduría que he encontrado desde hace muuucho tiempo.

¡Salud y buenos deseos!